viernes, 14 de julio de 2017

Autocuidado: aprendiendo a cuidar de nosotros mismos

Si le preguntamos a alguna persona que nos diga qué entiende por autocuidado, es fácil que nos dé una respuesta bastante acertada, del tipo “hacer algo para estar mejor uno mismo”, “cuidar de sí mismo” o algo parecido.

Cuando buscamos una definición más precisa, la OMS nos ofrece esta de 1982 en la que define el autocuidado como: “las actividades de salud no organizadas y las decisiones de la salud tomadas por individuos, familia, vecinos, amigos, colegas, compañeros de trabajo, etc.; comprende la automedicación, el auto-tratamiento, el respaldo social en la enfermedad, los primeros auxilios en un “entorno natural”, es decir, en el contexto normal de la vida cotidiana de las personas. El autocuidado es, definitivamente, el recurso sanitario fundamental del sistema de atención de salud”.

Afinando aún más, según Dorothea Orem, experta enfermera teórica, el autocuidado se define como “una actividad aprendida por los individuos y orientada hacia un objetivo. Es una conducta que aparece en situaciones concretas de la vida, dirigida por las personas sobre sí mismas, hacia los demás o hacia el entorno, para regular los factores que afectan a su propio desarrollo y funcionamiento en beneficio de su vida, salud o bienestar”. 
El autocuidado, por tanto, es una conducta que realiza o debería realizar la persona por y para sí misma. De aquí se desprende que todos tenemos la capacidad para cuidarnos y que este autocuidado lo aprendemos a lo largo de nuestra vida; principalmente mediante las comunicaciones que ocurren en las relaciones interpersonales. Por esta razón, no es extraño reconocer en nosotros mismos prácticas de autocuidado aprendidas en el seno de la familia, la escuela y las amistades. Y por esto mismo, si de pequeños aprendemos estas prácticas, llegaremos a ser adultos capaces de proporcionarnos nuestros propios cuidados.
Por tanto, si utilizamos el autocuidado como elemento fundamental en nuestra vida, no sólo estaremos mejorando nuestra propia salud y la de la comunidad, sino que estaremos contribuyendo también a disminuir el gasto público sanitario y a aliviar en parte la presión sobre el sistema sanitario del país.
No sólo las personas sanas deben integrar en sus vidas el autocuidado para obtener mejoras en su calidad de vida. Las personas con enfermedades, especialmente si son crónicas, mejoran cuando son activas y responsables en el control de su patología, adquiriendo autonomía y adaptando a su situación personal y específica los cuidados necesarios.
El personal de enfermería juega un papel fundamental en la enseñanza de autocuidados a personas con enfermedades crónicas, favoreciendo un modelo de participación activa de estas personas en lo que concierne a su enfermedad y a las decisiones que toman relacionadas con su salud. Empoderar y ofrecer los conocimientos y las habilidades necesarios para poder tomar decisiones acerca de su enfermedad; educar las fortalezas y potencialidades de las personas en lugar de centrarse en lo que no se hace bien; dotar de herramientas y dar soporte y apoyo en este aprendizaje es el camino para conseguirlo.

Afortunadamente, las enfermeras no están solas en esta tarea. Además del resto de profesionales sanitarios, existen actualmente infinidad de recursos en la red para obtener información y formación sobre temas que nos pueden ayudar a cuidarnos, como páginas web, blogs, foros, aplicaciones, comunidades en Facebook, Twitter, etc., sin olvidarnos de las distintas asociaciones y Grupos de Ayuda Mutua (GAM) de todo tipo que nos ofrecen además el plus de la sabiduría que otorga la experiencia de vivir situaciones similares a la nuestra. 
Así pues, entre todas y todos ( profesionales de Salud Pública, personal sanitario, medios de comunicación, políticos, personas enfermas y sanas…) hemos de promover el autocuidado como una estrategia necesaria para lograr un bienestar integral en nuestra vida cotidiana, con una mejor salud y calidad de vida dentro del entorno en el que estamos.
El 24 de julio, Día Internacional del Autocuidado, nos recuerda que si somos capaces de integrar el autocuidado en nuestra vida, los beneficios obtenidos los experimentaremos las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Así que, ¡adelante! Nunca es tarde para empezar a cuidarse…

Raquel Martín Gómez. Técnica en Salud Pública


La Escuela Madrileña de Salud de la Comunidad de Madrid es un espacio de participación ciudadana con el objetivo de promover la adopción de hábitos y estilos de vida saludables y fomentar la corresponsabilidad de las personas en el cuidado de su salud y en la autogestión de su enfermedad.
  • Facilita el intercambio de conocimientos y experiencias y ofrece a los pacientes y sus asociaciones, a las personas cuidadoras, a los profesionales sanitarios y a la población general, información de calidad y formación presencial y on line relacionada con la salud.
  • Dirigido a personas cuidadoras, profesionales sanitarios, pacientes y asociaciones de pacientes, población general.
  • Objetivos: divulgar, compartir y facilitar información, conocimientos, experiencias y habilidades en materia de salud dirigidos a pacientes, personas cuidadoras, profesionales sanitarios y ciudadanos para la adquisición de las competencias necesarias que les permitan conservar su salud, mejorar su calidad de vida y fomentar la corresponsabilidad en el autocuidado de la salud, la autogestión de la enfermedad y la toma de decisiones compartidas.
  • Se realizan aulas presenciales, aulas virtuales, actividades comunitarias…

  • Los GAM sirven para favorecer la sensibilización y comprensión social hacia las personas que lo sufren, para buscar recursos de apoyo, para mejorar el conocimiento que tiene la sociedad del problema en cuestión y en muchas ocasiones ejercen una función relacionada con la prevención de algunas enfermedades y la educación para la salud por medio de la difusión y el uso de los medios de comunicación social. 
  • La participación en estos grupos mejora la calidad de vida de los usuarios. Los profesionales socio-sanitarios pueden tener un papel activo y de apoyo a las asociaciones: poniendo en marcha un grupo, orientando al usuario hacia el mismo, contactando grupos entre sí y difundiendo su existencia.
Existen múltiples razones para integrarse y trabajar con asociaciones ciudadanas dedicadas a la Ayuda Mutua:
• porque las enfermedades crónicas e incapacitantes, en ocasiones, requieren esfuerzos para el mantenimiento de los tratamientos que los afectados no pueden realizar sin apoyo.
• porque el aislamiento social que sufren algunas personas que padecen enfermedades de larga duración, es contrario a su mejoría y al incremento de su calidad de vida.
• porque personas que sufren los mismos problemas, carencias y marginaciones en relación a su salud, tienen más posibilidades de resolverlos, suplirlos e integrarse si actúan juntos, solidariamente, aunando esfuerzos y voluntades.

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